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El Espejo de lo Cotidiano: Cómo una Simple Discusión Me Enseñó a Mirarme por Dentro

Lo que más nos molesta del otro revela lo que aún no hemos sanado

El Espejo de lo Cotidiano: Cómo una Simple Discusión Me Enseñó a Mirarme por Dentro

Cuando una pregunta sencilla desata una tormenta

Todo comenzó con una situación trivial, de esas que ocurren cualquier día. Mi pareja y yo necesitábamos coordinarnos para hacer un trámite. Él salía de su trabajo y yo de casa, pero debíamos encontrarnos a la misma hora.
Mi pregunta fue directa y simple: “¿Me podés pasar a buscar?”.

En mi mente, la respuesta solo tenía dos caminos posibles.
Sin embargo, la realidad tomó un desvío completamente inesperado.

Mi ExpectativaLo que creo que Sucedió
Esperaba una respuesta lógica simple: un “sí” o un “no” justificado (“No, se me complica, es mejor que vayas por tu cuenta”).El “hizo un mundo” con mi pregunta. Se sintió atacado, explotó y me contestó reactivamente victimizándose

Mi interpretación de su reacción, tan alejada de mi expectativa, fue como una chispa en un barril de pólvora.
Asi que yo también exploté. Las palabras me salieron a borbotones, cargadas de frustración:

“¡Tanto lío tenés que hacer por una simple pregunta que la respuesta es sí o no! Te ponés en víctima y te sentís atacado. Nadie te está atacando... ¿Por qué no te mirás un poquito? ¡Estás muy reactivo!”.

La conversación, por supuesto, terminó ahí: con enojo por ambas partes, cada uno en su rincón, sintiéndose incomprendido.

Pero después que conscientemente calmé a mi rabia , recordé que tenía herramientas para transformar ese momento doloroso en una oportunidad de aprendizaje.


1. El punto de inflexión: de la pantalla al proyector

En lugar de seguir alimentando la ira, tomé una decisión consciente: separarme de la situación y observarla como si fuera una película.
Pero primero tenía que apagar el fuego interior.

Mi mente repetía en un bucle furioso: “¡Mirá cómo se puso!, ¿por qué me contesta así?, ¡Qué descaro comportarse así !” "No se lo voy a permitir ni dejársela pasar"  …..
Cada pensamiento reavivaba el fuego y me hundía más.
¿El resultado de seguir por ese camino? Ninguno positivo.

Para salir de ahí me apoyé en dos distinciones de Coaching Neurobiológico fundamentales:

  • “No vemos las cosas como son, sino como somos.”

  • “Todo lo que vivo es una proyección de mi interior.”

De pronto recordé que "la vida es un juego", como dice Javier Wolcoff y que la atención no la tengo que dirigir "afuera" porque el tablero real del juego no esta afuera, está en mi mente.
Mis pensamientos de culpa y ataque eran fichas que moví en el tablero equivocado.

Entonces, después de respirar hondo, y centrarme para conectarme conmigo, decidí cambiar de tablero y jugar en el único lugar donde podía ganar: mi interior, porque claramente ya sé al menos en la teoría, que yo misma había atraído esta situación. Y al posicionarme desde este observador, me di el permiso de ir mas allá y reconocer en mi pareja, a ese otro jugador, que en realidad me estaba haciendo un favor, que es: prestarse a representar una parte de mí que yo necesitaba ver.

Y ahí comencé el paso más transformador con esta poderosa herramienta: la inversión del pensamiento.


2. El proceso de inversión: mis juicios, mi reflejo

Identifiqué, sin filtros, los juicios que había hecho sobre él.
Tres principales:

  1. Él se victimiza constantemente.

  2. Él es muy reactivo.

  3. Él es un desconsiderado.

Cada juicio era una puerta a mi propio mundo interior.

2.1. El victimista

Juicio hacia él: “Se pone en víctima por cualquier cosa.”
Inversión: “¿En qué aspectos de mi vida yo me victimizo?”
Descubrimiento: Me di cuenta de que aún busco culpables afuera, o incluso me culpo a mí misma. Todavía hay partes mías que se sienten víctima de las circunstancias.

2.2. El reactivo

Juicio hacia él: “Es muy reactivo, no sabe gestionar sus emociones.”
Inversión: “¿En qué aspecto yo soy reactiva conmigo? ¿En qué aspecto soy reactiva con los demás?”
Descubrimiento: Reconocí mi propia impaciencia, la dureza con la que me hablo, la ira acumulada que a veces no sé gestionar. Y tomé consciencia que Mi reactividad interna atraía reactividad externa.

2.3. El desconsiderado

Juicio hacia él: “Es un desconsiderado.”
Inversión: “¿En qué aspectos yo soy desconsiderada conmigo? ¿En qué aspecto soy desconsiderada con los demás?”
Descubrimiento: Fui consciente de que me exijo demasiado, no me celebro, ni reconozco mis logros, tal vez no me valoro ni me reconozco mis capacidades. Y esa falta de consideración interna, inevitablemente, se refleja afuera.

Por lo tanto así fue mas fácil ver claramente, como cada juicio se transformó en un espejo.
Esos juicios que pensé, No hablaban de él, sino que eran el reflejo de mis partes internas que están pidiendo ser vistas y sanadas.


3. La transformación: moviendo las fichas en mi tablero interior

Este proceso me llevó a integrar y llevar a la práctica algo que también sé desde la teoría que es la Ley universal de Correspondencia: "Cómo es adentro es afuera" y la ley Universal de Resonancia: "solo puedo atraer aquello que vibra igual que yo".
La situación con mi pareja no era un ataque, sino un reflejo de la información que llevo dentro.

Por lo tanto: Si no me gusta la película que observo, corresponde cambiarla en el proyector, no en la pantalla. (El proyector soy yo y la pantalla es la situación)

Estado anterior (juicio)Nuevo estado (responsabilidad)Beneficio práctico
VictimizaciónProtagonismoHacerme cargo y responsable de mi vida.
ReactividadProactividadGestionar mi mundo interior antes de responder.
DesconsideraciónConsideraciónCelebrarme, valorarme y tratarme con paciencia.

Cada vez que elijo responder desde una consciencia mas elevada, mi cerebro crea nuevas conexiones neuronales.
La práctica constante —en los pequeños gestos del día a día— refuerza esta nueva forma de SER. 

Y así, lo que comenzó como una discusión terminó convirtiéndose en una brújula: una guía hacia una versión más consciente y amorosa de mí misma.


Conclusión: el amor oculto en el conflicto

Lo que empezó como una discusión matutina se transformó en un profundo acto de aprendizaje y evolución personal.
Pude ver con claridad la lección encapsulada en una frase que escuché del maestro Javier Wolkoff:

“El momento contiene amor.”

El amor esta en cada circunstancia que vivo, solo requiere que redirija mi atención a mi interior. El poder volver a "ver" esta situación con ojos mas elevados, mas conscientes, hizo que pueda darme cuenta que en realidad mi pareja se prestó, en un nivel más profundo, a ser el espejo que necesitaba yo para expandirme en mi propia evolución.
Y eso, para mí, es el verdadero sentido del conflicto: una puerta al crecimiento y liderazgo interior.


Si querés seguir profundizando…

Si este artículo resonó con vos y querés aprender a aplicar estas herramientas en tu vida cotidiana, te invito a vivir el taller online Cero Ataduras Todo Amor, donde profundizo en este proceso de autoconocimiento, autoindagación práctica emocional y liderazgo interior.

Pero si sentís que hay algo que todavía no podés cambiar, te recomiendo leer mi siguiente artículo: Cuando el cambio no llega, donde explico cómo identificar si ese programa necesita ser abordado desde una Sesión Individual de Coaching Neurobiológico conmigo.

Ambos caminos conducen al mismo lugar: volver a vos, con amor y sin ataduras.




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